30/08/22 En los últimos tiempos, la consideración de las emociones como un factor de impacto dentro de una organización es más relevante. Aunque debemos admitir que aun hoy en día queda mucho por recorrer. Y esto recién empieza.
¿Cuál es el motivo de que sea algo relevante? Debemos partir desde esta perspectiva que nos trae Humberto Maturana “Somos seres emocionales que razonamos y no seres racionales que nos emocionamos.”
Ahora por otra parte llevamos siglos y décadas enfocados en el verticalismo de las relaciones y erróneamente confundiendo el diálogo con la orden. Esto no quiere decir que las indicaciones (dichas como “órdenes”) no deban existir; sino más bien que se pierde de vista el impacto emocional que puede producir. Ya que el fenómeno ocurre en quien recibe el mensaje.
Las emociones para los seres humanos son esenciales, desde lo mas básico y elemental como la supervivencia. Tienen la capacidad de ser activadas por los neurotransmisores en un “chasquido”. Pero sin irme a lo técnico es clave comprender que son parte nuestra en todo momento… y que esos momentos no se eligen, pero si podemos generar un contexto para que se den. Por ejemplo, si tenemos una reunión con un cliente y que cuando se realiza dentro de su empresa, hay distractores que producen emociones tanto al cliente como a nosotros; una posibilidad es cambiar de lugar, para anular todos esos disparadores emocionales y dar espacio a otros que abran otras conversaciones.
Por lo tanto, hay un tema no menor que necesito retomar. No hay un verticalismo en las relaciones… hay relaciones, punto. El desarrollarlas de una manera equilibrada, donde haya diálogo, atención y aceptación será determinante para emprender los giros necesarios para despejar cualquier tipo de mala interpretación del mensaje que se quiera dar. Estará en quien este interesado en llegar acuerdos, en detenerse a chequear, tan simple como un “¿Qué escuchas de lo que te comparto?” “¿Cómo lo escuchas?” este tipo de preguntas tienen el poder de generar vínculos saludables.
Internamente cada uno de nosotros tenemos un conjunto de creencias, reglas, mandatos, historias… que no siempre son funcionales para lo que queremos que pase, sin embargo, para algo están, nos pueden abrir posibilidades como así también cerrarlas. No son ni buenas ni malas… son. Lo que si las emociones necesitan es ser escuchadas, particularmente si nos limitan para alcanzar algo que deseamos. Gestionar las emociones en la vida, en las organizaciones dará sentido a las relaciones que necesitamos para nuestro mejor vivir.
MCOP Mariano Hernán Garrone
Director
Fundación ELAC | Delegación San Miguel
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