El aumento en la cantidad de casos finalmente obligó a las autoridades a tomar la decisión de volver a restringir la actividad comercial y la movilidad de la gente. Como dijimos en otras ocasiones, no opinamos del tema sanitario ya que no es nuestra responsabilidad hacerlo, pero sí podemos alertar sobre las consecuencias económicas que estas mayores restricciones pueden provocar sobre el sector que representamos. Nos basamos fundamentalmente en la angustiante situación que atraviesa la gran mayoría de las pequeñas y medianas empresas, que no logra aún recuperar rentabilidad y se encuentra afrontando -ya sin ningún tipo de asistencia-, las deudas generadas durante el 2020.

Estamos convencidos de que no es la actividad comercial lícita la responsable del aumento de casos, ya que la gran mayoría de los establecimientos cumple con todos los protocolos sanitarios destinados a prevenir los contagios, cuidando tanto a los empleados como a los clientes. Es fácilmente comprobable que las conductas irresponsables en este tema haya que buscarlas en otros sectores.

La pandemia se va a terminar con vacunación y medidas puntuales de prevención en los sectores más expuestos, creemos que el cierre de la actividad comercial no colabora en nada con la lucha contra el COVID y que, por el contrario, agrava el contexto general con cierres definitivos de comercios y la consecuente pérdida de empleos.

En tanto, junto a las entidades que integramos a nivel nacional y provincial -CAME Y FEBA-, continuamos gestionando y reclamando medidas de ayuda puntuales para los distintos sectores que integran la actividad pyme, con el fin de evitar la quiebra de muchas empresas en situación crítica y lograr las condiciones necesarias para que, una vez superada esta contingencia, se pueda volver a retomar el camino de crecimiento y bienestar que sin ninguna duda merecemos. Para lo cual, tenemos que seguir trabajando unidos, superar la pandemia y preservar la actividad económica.